Victoria de Ciudadanos en las elecciones catalanas

Inés Arrimadas infligió ayer una dura derrota moral al secesionismo al convertirse en la candidata más votada del 21-D sólo dos meses después de que el Parlament aprobara, fuera de la ley, la declaración unilateral de independencia.

Sin embargo, la aplicación del artículo 155 no consiguió su objetivo: enterrar definitivamente el desafío independentista al Estado y consumar la vuelta al orden constitucional. Bien es cierto que el secesionismo volvió a perder su particular plebiscito, pues más de un 52% de los electores respaldó a opciones contrarias a la ruptura, pero no lo es menos que Junts per Catalunya, ERC y la CUP consiguieron sostener la mayoría absoluta al hacerse con 70 diputados, dos más de los necesarios y sólo dos menos de los que lograron en 2015. De este modo, los separatistas podrán recuperar el control de la Generalitat y de la cámara catalana, actualmente intervenida por el Gobierno central.

Y es que la estrategia del presidente depuesto de la Generalitat funcionó a la perfección para disgusto del bloque constitucionalista y, especialmente para frustración de ERC, que dilapidó la enorme ventaja que atesoraba antes de que arrancara la campaña electoral y acabó cosechando una derrota difícilmente digerible.

Los republicanos se hicieron con 32 diputados, sólo dos menos que Junts per Catalunya, pero ese pequeño margen fue suficiente para que Puigdemont reivindicara su “restauración” como presidente de la Generalitat, el único punto de su programa electoral. El fin último de su huida a Bruselas.

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Fuente: El mundo

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