Marzo ya esta aquí.

El mes de marzo ha comenzado con una fiesta, es un mes de renacimiento en cuanto a lo meteorológico, en lo religioso, en lo laboral, en lo familiar y en lo económico. La Diada, como se conoce al día 1 en el archipiélago, conmemora la entrada en vigor el 1983 del Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares.

A lo largo y ancho de este mes se producen las incorporaciones a la actividad de la temporada turística para atender las vacaciones de Semana Santa, irrumpiendo la última semana, dejando atrás los temporales de frio y nieve.

Desde mediados del siglo XVI la procesión del Jueves Santo en Palma en honor de Santo Cristo de la Sangre, es la de mayor devoción y tradición desde el Hospital General, donde es venerada su imagen y preside una de las procesiones de una semana centrada en ellas como el “Davallament” Descenso de la Cruz, otro de los pilares religiosos, de la tradición insular.

La gastronomía no es ajena a este calendario, y la propuesta se incrementa si cabe con platos típicos de cuaresma como el bacalao con garbanzos y verduras, así como las tradicionales reuniones y comidas familiares donde se preparan las típicas “panades” rellenas de carne, guisantes, un poco de sobrasada o de pescado, también los dulces típicos de la época “robiols” y los “crespells”.

Son sabores, olores y tradiciones de la nueva primavera.

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